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Monthly Archives: October 2011


como un azucarero viejo y lleno.
como la mano derecha de un piano.
king kong versus godzilla – gana el saurio.
calabaza en tacha y leche:
——————————————-la dicha.

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elvis costello : the loved ones

(12 monkeys, minuto 120)

I
Hay un hombre marcado
por una imagen de la infancia.
La escena que lo inquieta y no comprende
hasta mucho después, años después,
sucede días antes de la Gran Epidemia.
Una escena violenta.
Domingo en Filadelfia. El aeropuerto.
El sol helado al fondo de la pista marca al niño cuya historia es esta historia.
Y una mujer, su cara.
Nadie sabe qué cierne la memoria,
qué separa un recuerdo de los otros:
recuerda el niño el sol y a esa mujer,
olvida que hubo un arma y un disparo,
una persecución y que hubo gritos
y un hombre vagamente familiar.
En cuartos deslavados bajo un foco
macilento, ahogado en el sillón
entre cuatro paredes amarillas,
en el tiempo del hambre y la epidemia,
debajo de ciudades derribadas
pobladas de animales y de momias,
encarcelado, esclavizado, dado por loco,
esa mujer, su cara,
va a servirle a ayudarse a vivir,
va a servirle a ayudarse a vivir.

II
Entonces era aquí.
Aquí estuve viniendo desde siempre:
1915
o noventa o noventa y seis
2030 o 40…
He viajado en el tiempo, he visto gente
en trajes transparentes ir de un año
a otro a otro a otro en unas horas,
he visto la metralla
de los confederados
y he guardado una bala aquí en el muslo,
he visto la ciudad invadirse de tigres,
he visto al oso pardo
derribar las estatuas de los hombres
y pienso ahora:
qué cosa más extraña verte aquí,
mi similar, mi hermano, James,
di, ¿cuántos años tienes?,
¿qué año es este?
Yo vi una vez a un hombre
morir en una sala de aeropuerto,
ahora en esta sala lo recuerdo,
todas las salas una misma sala repetida
interminablemente,
lo vi o lo soñé?, ¿te estoy soñando a ti,
James Cole, o tú me estás soñando a mí?
¿Y la sala y la sangre en la camisa?
Mi aliento sabe a sangre, ¿estás soñándolo?
Siento una multitud. Somos nosotros.
James Cole, no estás soñándome: recuerda
somos nosotros,
y soy yo quien te implanta esta memoria:
olvídame a mí, James, pero no a ella,
debajo de ciudades demolidas
no olvides nunca el rostro
suspendido en el sol de este domingo,
de este día futuro que está ahora
sucediendo por siempre en el pasado.
Interminablemente. Interminablemente.

III
Domingo en Filadelfia.
El viajero en el tiempo James Cole piensa:
“Yo estuve en esta sala de aeropuerto”,
y mientras se desangra comprende que ya es hora
de dejar de pensar en esta tarde.

* * *

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cfcf : half dreaming (reprise)

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[apareció en picnic: futuristas]

anoche tuve un sueño muy extraño. un salón tristísimo, blanco, decorado para una fiesta. la gente estaba disfrazada de animales disfrazados de seres mitológicos. gente y disfraces no se superponían: se confundían. el que estaba disfrazado de perro disfrazado de minotauro me decía: “alonso, tú puedes ver lo que tú quieras, pero primero te tienes que despertar”. haciendo un esfuerzo desperté a esta misma cama vacía de casi todo pero no de mí: yo puedo ver lo que quiera. cerré los ojos y pensé en un domingo que cogimos en tu casa, hacía calor y me abanicabas para refrescarme la frente; cuando salí el cielo era azulísimo –como si no fueran las seis de la tarde: quiero ver ese cielo. abrí los ojos y en el techo del cuarto pendía un gato muerto y podrido todo rodeado de moscas. me despertó el teléfono y mi padre, que es manco, me llamaba desde méxico para decirme: “hijito, tu madre y yo quisimos criarte con amor; lamento mucho cómo terminaste.” pensé: “ojalá que yo pueda decirle lo mismo a mis hijas”, y entonces me desperté de verdad. yo creo que tenía fiebre.

* * *

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bodies of water : one hand loves the other

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– he tenido un sueño.
– dímelo.
– tomábamos un tren hacia el futuro. era el tren de las doce de la noche. el viaje era largo.
– ¿qué tan largo?
– era invierno. hasta que saliera el sol. lo abordábamos sin prisa. una vez arriba, tenía otro sueño: que el tren nunca partía.
– ¿veías algo? ¿cómo era el paisaje?
– ¿en mi sueño o en mi otro sueño?
– en el primero.
– siempre de noche. solo las luces de las casas, pero las casas estaban solas.
– eso es bueno.
– llegábamos. eran las siete de la mañana: antes de lo previsto. aún era de noche.
– ¿y entonces?
– tomábamos nuestro equipaje. bajábamos del tren. entonces estaba solo, en la esquina de la casa de mis padres.

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warpaint : undertow

casa, mi. los metros pocos pero bien ordenados que nos correspondían a ti y a mí; el espacio de los libros robado por colores, paulatinamente no de golpe, a los libreros (al final seguía sobrando espacio); la cocina y sus ritos menores; la falsa chimenea contigo en posición de firmes, el primer día de clases, preparada para la vida; la cama petrarquiana como campo de batalla pero en ella el hueco entre tus omóplatos: un meandro donde el sol puede descansar del maldito día neoyorquino, del calor imposible, del tren Q, que es arbitrario, del sudor o la tormenta; el futuro (miedo o esperanza), que es como de arena; tú: de frente, de tres cuartos, dormida, gritando, gritando dormida, en primer plano. y, bueno, ahora tengo dentro un hoyo del tamaño de una casa.

* * *

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la lupe : bring it on home to me

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