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gentleforce : the desert song

* * *

este trago de agua comienza en el desierto, tal vez dos días antes de beberlo. mi bróder saít y un guía cuyo nombre no podré recuperar caminan delante de mí. el desierto no me recuerda al desierto al final de kaspar hauser, que es imagen del espacio de confusión que divide el día que nacimos y el día en que por fin se acaba todo. este desierto es puras piedras, ramuchas secas y un ocasional cactus de peyote que el guía corta y guarda para más tarde. cuando oscurece nos sentamos en un cerrito. el guía alista el peyote, hace muecas y un baile de índole turística y nos reparte porciones de la planta. comemos. literalmente el peyote sabe a mierda. me resigno y pido un chupe, que el guía me niega en nombre de un purismo también turístico.

aquí la memoria abre un hiato de no sé cuánto tiempo a la espera de algo. tal vez son horas. entonces desde atrás del minicerro una voz dice: alonso, ven, wey. me levanto y la voz me dice: pero quítate las botas. supongo que hay dos o tres órdenes en una vida que simplemente no se pueden desobedecer. ésa era una. y avancé sin botas,
———–y voy a decir esto sin pausas
———————————-la voz me dijo ven baja aquí no pesa nada pero el aire se sentaba sobre los hombros como una cosa vieja ven alonso baja aquí siempre es de noche la voz era un enjambre policromo un tacto sonoro que me decía él sabe lo que hace y yo la oía o la oía alguien más en otro mundo y tuve un miedo horrible porque las piedras del desierto obviamente no eran piedras sino larvas móviles que olían a mierda y la voz que obviamente no era la voz sino yo que obviamente no era yo sino el pinche diablo me dijo ven baja al fondo y yo no pude bajar a ningún lado porque todo era superficie y vi cosas en esa superficie y aún no me atrevo a escribirlas porque temo que ellas me estén escribiendo a mí.

la sed en el desierto me despierta. no hay nadie alrededor de mí en este mediodía de fierro caliente; una tormenta de sol me astilla los ojos y la piel; no tengo botas; camino y las putas piedras me destrozan los pies; camino más y la tormenta de sol me saca sangre de la frente; exasperantemente la luz sigue cayendo hasta las siete de la noche. (traigo reloj. siquiera.) ¿has tenido sed alguna vez? perdón pero no te creo. nunca nadie ha tenido sed sobre la tierra: sólo yo he tenido sed, esa noche. camino más hasta que ya no puedo y me hinco y me muerdo los nudillos y chupo las piedras e idiotamente grito: ¡saít, chingada madre, saít! y juro: mañana me suicido, y en algún momento me quedo dormido.

¿has probado agua alguna vez? perdón pero no te creo. has probado acaso el agua que baja con la lluvia o el agua que asciende de las capas de la tierra o el agua que rompe la sequía de agosto o el agua que bruscamente aclara una tarde. pero no has bebido agua verdadera porque el agua única que ha existido de verdad es el agua que saít extendía frente a mí cuando desperté otra vez, rescatado, y era el día siguiente e íbamos en una camioneta y saít me decía: “no mames, pinche alón, casi te pelas”, a lo que yo después de beber respondí con heroica paciencia: “cabrón, ya vámonos a méxico.”

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2 Comments

  1. (aparecido en el aniversario del financiero.)

    la rola está en el tapper de la wire, octubre 2010.

  2. Alón, alón, tenía rato que no pasaba por aquí y me divertí tanto en esta entrada que te lo quería decir :)


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