no en silencio pero poco a poco: el juego se puede llamar como las abejas; se juega con la misma diligencia. pierde quien pierde la sonrisa – mirada gacha o no; cabello entorpeciendo la mirada o no – pero más pierde quien pierde la cordialidad. más aún: castigo si se olvida la palabra exacta: coloca esa ficha como una flor en un florero en una mesa en un rincón que no todos ven pero quienes lo hacen… [completar esta oración es parte indispensable del juego].
amarse como un florero.
será el tablero un cuarto espacioso – tuyo · mío · nuestro · de un imparcial: nunca de nadie más: ni padres ni amigos; nada de ancianas protegiendo los hijos que nunca tuvieron. un cuarto con el viento. sin chismes ni mirones. hacer el amor en el suelo. en el tablero se conocerán las insomnes perversiones: se inventarán nuevas. el ejemplo del hombre que deseó mirar un líquido tibio y vivo corriendo desde su escote hasta su vientre hasta su entrepierna hasta formar un pequeño charco fundacional. ese hombre podría ser yo.
permítanse decir te amo, y ámense. permítanse decir textraño, pero no sextrañen: no contraigan también ese matrimonio: el de la distracción, la temblorina, la repetición. lenguaje de señas: se vale. mirar una película y platicarla hasta las tres de la mañana: se vale.
ganan aquellos que descubren infinito el juego.
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lee hazlewood : your sweet love
















